Los 13 políticos más perdedores de la historia del Uruguay

(Publicado originalmente el 04/11/2014)

Se puede ser un perdedor de muchas maneras: con dignidad, con patetismo, con indiferencia o con estilo. Para alguien que creció escuchando grunge y considera que Nirvana es lo mejor que le pasó a la música popular después de Fabián Show, ser un perdedor no es necesariamente una descalificación moral; hasta puede tener un romántico atractivo. Como sea, en el ránking que ofrecemos a continuación, encontrarán un resumen de encumbrados prohombres de nuestra historia política que recorren todo el espectro de los perdedores.

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Ecología y política en Uruguay

(Publicado originalmente en Revista Lento, junio de 2014)

Jueves 11 de octubre de 2012. Llego a la Marcha en defensa de la tierra y los bienes naturales, y me integro a una multitud de miles de personas, que se extiende a lo largo de varias cuadras por la avenida 18 de Julio. Carteles y pancartas identifican a diferentes organizaciones o expresan reclamos e ideas diversas pero que coinciden, de una forma u otra, en una crítica a las políticas que lleva adelante el gobierno que involucran la afectación de los bienes comunes del país y sus consecuencias socioeconómicas: los monocultivos forestales y sojeros, la industria de la celulosa y el uso masivo de agrotóxicos, los puertos maderero y de aguas profundas de Rocha, la regasificadora de Puntas de Sayago, la megaminería encarnada en Aratirí. Allí está la denuncia de los impactos que todo eso tiene o tendrá en la tierra y el agua, en la salud de los uruguayos y en su situación económica, lejos de las optimistas previsiones oficiales.

Enseguida noto algo extraño: la impresionante diversidad social, cultural y política de esa masa de gente que va codo a codo, a pie, a caballo o en carros, tocando tambores o repartiendo volantes, con banderas uruguayas y artiguistas y entonando cánticos combativos, o simplemente en silencio. Una de las consignas del evento es unir el mosaico geográfico que componen “el campo, la costa y la ciudad” y, en efecto, no puedo evitar tararear “de todas partes vienen…” al constatar que allí, en la principal arteria de nuestra capital, hay organizaciones e individuos llegados de todos los departamentos, cada cual con sus luchas locales, sus arroyos que desembocan en una lucha nacional y en este río de gente que fluye hacia la Plaza Independencia. Pero son aguas muy raras.

Observo, perplejo, anarquistas y marxistas marchando lado a lado con productores rurales y organizaciones tradicionalistas; hippies, veganos e indigenistas coreando consignas junto a empresarios ganaderos y turísticos; gremialistas universitarios fumando marihuana al lado de abuelos que llevan de una mano a sus nietitos y en la otra carteles con mensajes similares a los de los jóvenes porreros. Y todos los matices imaginables que quepan dentro de ese espectro, en una manifestación popular genuinamente representativa de la sociedad uruguaya en su heterogénea composición social.

Estas escenas se repiten en la cuarta, la quinta y la sexta marcha, separadas cada una por un lapso de seis meses. De la misma manera, se repite mi asombro y la necesidad de buscar una explicación a esta situación tan anómala, tan extraña.

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El abrazo de Vázquez y Bordaberry, o la nueva nación uruguaya

(Publicado originalmente el 13/04/2014)

En un acto político del precandidato presidencial por el Frente Amplio Tabaré Vázquez en la ciudad de Castillos, departamento de Rocha, se hizo presente el precandidato por el Partido Colorado Pedro Bordaberry. Éste subió al estrado, se saludaron y abrazaron, informa la prensa. Vázquez acompañó el saludo diciendo que “esto fortalece fuertemente [sic] la calidad democrática de nuestro país, nuestro espíritu republicano…”. Por su parte, poco después, Bordaberry expresó a través de su cuenta de Twitter: “El Uruguay es un país de tolerancia y respeto; ese es el país que quiero y que tenemos que cuidar y construir cada día”.

Como ya es la norma en estos tiempos, de inmediato surgieron reacciones en las redes sociales. Partidarios de un y otro precandidato se hicieron eco de sus conceptos, apoyando la idea del ejemplo de civismo republicano y democracia que estaría manifestando esa acción. Por otro lado, y en contraposición, también aparecieron expresiones desde la izquierda criticando la acción de Vázquez: que es igual a Bordaberry, que ambos son de derecha, que fue un gesto innecesario o mal resuelto por el precandidato de la coalición izquierdista. ¿Adversarios? ¿Enemigos? Tratemos de pensar un poco sobre los significados de este gesto y de las reacciones que generó.

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Drogas: prevención y libertad

(Publicado originalmente el 19/03/2014)

¡Es tan cómodo ser menor de edad! Si tengo un libro que piensa por mí, un director espiritual que reemplaza mi conciencia moral, un médico que me prescribe la dieta, etc, entonces no necesito esforzarme. Si puedo pagar, no tengo necesidad de pensar: otro asumirá por mi tan fastidiosa tarea. Aquellos tutores que tan bondadosamente han tomado sobre sí la tarea de supervisión se encargan ya de que el paso hacia la mayoría de edad, además de ser difícil, sea considerado peligrosos para la mayoría de los hombres (y entre ellos todo el bello sexo). Después de haber entontecido a sus animales domésticos, y procurar cuidadosamente que estas pacíficas criaturas no pueda atreverse a dar un paso sin las andaderas en que han sido encerrados, les muestran el peligro que les amenaza si intentan caminar solos. Lo cierto es que este peligro no es tan grande, pues ellos aprendería a caminar solo después de cuantas caídas: sin embargo, un ejemplo de tal naturaleza les asusta y, por lo general, les hace desistir de todo intento.

Immanuel Kant, ¿Qué es la Ilustración?, 1784

Un análisis de diversas investigaciones llevadas a cabo en la última década, en varias regiones del mundo, acerca de la eficacia de diferentes estrategias de prevención en usos problemáticos de drogas en la enseñanza media arroja resultados muy interesantes.[1]

Encontramos en ellos altos grados de coincidencia respecto a qué funciona y qué no a la hora de encarar la prevención en dicho tema. Centrarse en las sustancias, en los aspectos químicos y biológicos, resulta una casi segura receta para el fracaso. Las estrategias eficaces se basan en colocar en el centro a los sujetos y los vínculos que los sujetos establecen consigo mismos, entre sí, con el mundo que los rodea y (a veces marginalmente) con las sustancias. Deben ser abordajes contextualizados y dinámicos, donde los adolescentes tengan importantes espacios de participación. En contrapartida, resulta conveniente descartar la mera transmisión pasiva de información, en especial cuando está enfocada en las consecuancias negativas del consumo. Peor aún, a la hora de evaluar la eficacia de la prevención, es apelar al miedo y a la demonización de las sustancias; probablemente no haya nada que dé menos resultados positivos que un discurso alarmista (y simplificador) como “la droga mata” o “simplemente di no”.

Si nos detenemos a reflexionar sobre estas constataciones, podremos apreciar fácilmente no solo una oposición de discursos o de estrategias para abordar la prevención; lo que aquí vemos enfrentados son paradigmas sobre las drogas y nuestra relación con ellas -paradigmas que son la base, justamente, de dichas estrategias divergentes. Llamaremos “represivo” o “prohibicionista” a uno de ellos, y “vincular” a otro.[2]

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La concepción ecológica de Gregory Bateson

(Publicado originalmente el 26/09/2013)

Ecología, sistemas, mentes

Gregory Bateson fue uno de los pensadores más destacados, profundos y complejos que nos dio el siglo XX. Hijo de un distinguido genetista británico, cualquier intento de clasificar su actividad profesional resulta insuficiente: fue biólogo, antropólogo, lingüista, epistemólogo, y cientista social, con destacados aportes en el campo de la psiquiatría (teoría del “doble vínculo”) y muy especialmente en el de la cibernética y la teoría de los sistemas. Sí, fue todo eso, pero mucho más. O, tal vez, “mucho mejor”. Pues su tarea principal, a lo largo de su vida, no fue tanto la acumulación o simple sumatoria de esos saberes como la búsqueda de sus interconexiones, de su integración armónica en un todo más rico y más “veraz” (es decir, más capaz de dar cuenta de nuestra realidad) que las visiones parceladas que nos imponen las disciplinas científicas, en su hiperespecialización, por separado. Este afán incansable de integración epistémica, al que este moderno hombre del Renacimiento dedicó su vida, revela, en el sentido más cabal del término, una profunda concepción ecológica.

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¿Quinientos años de qué?

(Publicado originalmente el 12/10/2012)

“En la América la nuestra/ de azúcar, cobre y café,/ no hay motivos para fiesta/ ¿quinientos años de qué?”

Larbanois-Carrero, 1992

No es ninguna novedad que en los últimos tiempos (desde la última década del siglo XX, para poner una marca temporal más o menos arbitraria), se ha desarrollado en los pueblos de Iberoamérica una conciencia “popular” fuerte y bastante consensuada acerca del significado histórico del descubrimiento, la conquista, colonización y explotación de América por parte de los europeos. Tal desarrollo está en estrecha correlación con el impulso, lento pero imparable, que cobró el indigenismo en América Latina en estos mismos tiempos. Y así, se ha estructurado a nivel de dicha conciencia, un discurso fácilmente reconocible.

¿Qué dice ese discurso? Básicamente, gira en torno a las ideas de que lo emprendido por los conquistadores fue un genocidio (“el mayor genocidio de la historia”) y un colosal saqueo de metales preciosos y de fuerza de trabajo, y plantea, implícitamente, un enfrentamiento entre dos bandos, a saber, “los europeos” versus “los indígenas”, en el cual quedan claramente identificados los primeros como “los malos” y los segundos como “los pobres buenos inocentes”.

El problema es que esta visión peca de una importante simplificación y, en ella, se pierde la complejidad de lo sucedido en estas tierras en los albores del mundo moderno. Analicemos entonces, parte por parte, este discurso para poder formarnos una visión más aproximada a la verdad histórica.

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La crisis energética, el progreso y la ceguera del gobierno uruguayo

(Publicado originalmente el 02/09/2012)

“Yo espero que aprendan y se den cuenta que no puede haber crecimiento y desarrollo sin energía, y que tiene que ser abundante. Es más, hay que poner eso adelante de todo. Si el país genera su propia energía nos da independencia y ganamos en seguridad en el futuro.”

José Mujica, Presidente del Uruguay

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Vayamos al grano: el actual sistema económico que estructura al mundo entero es insostenible a mediano plazo. Esta afirmación tan contundente no se desprende de una postura ideológica (aunque las posturas ideológicas pueden ayudar a u obstaculizar la comprensión del problema), ni se desprende de consideraciones económicas (aunque obviamente implica a la economía), sino de una cuestión sencillamente física: no es posible un crecimiento económico exponencial e ilimitado en un mundo finito y de recursos limitados.

Nuestro sistema, precisamente, se basa en la presunción contraria: que tal crecimiento sí es posible. Que podremos seguir aumentando la producción y el consumo indefinidamente, y con ello los avances tecnológicos y sociales para alcanzar mayores niveles de “bienestar”. Y he ahí una de las claves para entender el problema: para los políticos y los economistas, el bienestar social es sinónimo de aumento de la producción y el consumo. Su ecuación básica, entonces, es “crecimiento económico = bienestar social”.

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